martes, 2 de agosto de 2011


Envuelta en humo en un rincón me encontró,
tan loca como su ser tan igual a él
de mi corazón se adueño.
Lo emborracha lo encandila lo marea y
lo dibuja con su risa.
Me dá la fuerza perdida y la grandeza para estar viva.
sus brazos y sus ojos me desbordan de alegría.
No hay nada más que pueda pedirle al cielo
encontrarlo fue como la primer respiración después del coma...



By: Maria agustina Morrison de Aranda

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